Ríete del miedo.

Ríete del miedo.

• MINIFICCIÓN •

Inmortal

Carlos Guillermo Ortuño

Vuelve a pedirme que lo empuje. Esta vez desde la azotea. Este maldito niño me tiene frito con el gusto que le ha cogido a restregarme que es inmortal. Y yo no gano para sustos, vivo con miedo. Salimos a pasear y se tira debajo de un camión. Nos vamos al parque de atracciones y se lanza desde la noria mientras saluda al resto de los usuarios. En el campo se come todas las setas venenosas que se encuentra.

Le he amenazado con dejar de ser su amigo si continua con esa actitud irresponsable.

Me dice que si lo hago se declara en huelga de hambre.

Y se rie.

Pesadelo.

Pesadelo.

«Al fin llegaron, los malditos. Y miraban a aquella eterna Viuda, la gran Solitaria que fascinaba a todos, y los hombres y las mujeres no podían resistir y querían aproximarse a ella para amarla muriendo, pero ella con un gesto los mantenía a todos a distancia. Ellos querían amarla con un amor extraño que vibra en la muerte. No se inquietaban por amarla muriendo. El manto de Ella-él era de sufrido color rosa. Pero las mercenarias del sexo en festín intentaban imitarla en vano.
¿Qué hora sería? Nadie podía vivir en el tiempo, el tiempo era indirecto y por su propia naturaleza siempre inalcanzable».

Dónde estuviste anoche.

Clarice Lispector.