Poco veneno, si mata.

Poco veneno, si mata.

«—La nicotina sí mata.
La voz de mujer venía suavemente al aire, se deslizaba de un balcón al otro, al suyo, y Emiliano la oía, sorprendido, en medio de los golpes lejanos del mar.
—Hay que darla con cuidado, mezclarla suavemente con algún trago, tal vez champaña».

Lola, o los cómplices involuntarios,
Emilio Carballido.

Pesadelo.

Pesadelo.

«Al fin llegaron, los malditos. Y miraban a aquella eterna Viuda, la gran Solitaria que fascinaba a todos, y los hombres y las mujeres no podían resistir y querían aproximarse a ella para amarla muriendo, pero ella con un gesto los mantenía a todos a distancia. Ellos querían amarla con un amor extraño que vibra en la muerte. No se inquietaban por amarla muriendo. El manto de Ella-él era de sufrido color rosa. Pero las mercenarias del sexo en festín intentaban imitarla en vano.
¿Qué hora sería? Nadie podía vivir en el tiempo, el tiempo era indirecto y por su propia naturaleza siempre inalcanzable».

Dónde estuviste anoche.

Clarice Lispector.