Sobre Extravagancias.

Sobre Extravagancias.

«—Estoy dispuesto a pagar una suma razonable por los libros que tengo pensados —respondió el hombretón, y rozó el libro que tenía delante con la yema de un dedo, experimentalmente—. Ciento cincuenta, doscientos dólares como mucho.
El chico lo miró y se echó a reír.
—Con eso tiene para bastantes buenos libros.
—En mi vida había visto tantos juntos —confesó el hombre—. Nunca pensé que llegaría el día en que entraría en una librería y compraría todos los libros que siempre he querido leer.
—Ha de ser una sensación estupenda».

Siete tipos de ambigüedadad.

Shirley Jackson.

Quiroga.

Quiroga.

«Sólo los flamencos, que entonces tenían las patas blancas, y tienen ahora como antes la nariz muy gruesa y torcida, sólo los flamencos estaban tristes, porque como tienen muy poca inteligencia no habían sabido cómo adornarse. Envidiaban el traje de todos, y sobre todo el de las víboras de coral. Cada vez que una víbora pasaba por delante de ellos, coqueteando y haciendo ondular las gasas de serpentinas, los flamencos se morían de envidia».

Las medias de los flamencos.

Horacio de Quiroga.

Si la envidia fuera tiña…

Si la envidia fuera tiña…

«—¡No son medias! —gritaron las víboras—. ¡ Sabemos lo que es! ¡Nos han engañado! ¡Los flamencos han matado a nuestras hermanas y se han puesto sus cueros como medias! ¡Las medias que tienen son de víboras de coral.
Al oír esto, los flamencos, llenos de miedo porque estaban descubiertos, quisieron volar; pero estaban tan cansados que no pudieron levantar una sola pata. Entonces las víboras de coral se lanzaron sobre ellos, y enroscándose en sus patas les deshicieron a mordiscones las medias. Les arrancaron las medias a pedazos, enfurecidas y les mordían también las patas, para que murieran».

-Las medias de los flamencos

Horacio Quiroga.