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¡Basta ya!

• MINIFICCIÓN •

Mensaje de amor deseperado

Ernesto Ortega G.

Para implorarle que vuelva a casa se ha cortado una oreja y se la ha hecho llegar con una nota escrita a mano: «Si no es contigo, no merece la pena escuchar el canto de los pájaros». Como no ha conseguido ablandar su corazón, se ha cortado una mano y se la ha enviado, con otro mensaje: «Puedo vivir sin manos, pero no podría hacerlo sin ti». Por fin, unos días después ha llegado la esperada respuesta. Era una cajita. Dentro solo estaban sus ojos y una nota que decía: «No quiero volver a verte nunca más».