Penitencia III

Penitencia III

«Y nunca más habló ni una palabra, con nadie. Tampoco nosotros hablábamos de él. Sólo se pensaba en él. No, de nuestro padre no podíamos olvidarnos; y si, en algunos momentos, hacíamos como que olvidábamos, era sólo para despertar de nuevo, de repente, con su recuerdo, al paso de otros sobresaltos».

La tercería orilla del río,
João Guimarães Rosa.

Tesoro Alado.

Tesoro Alado.

«Rosie no se sentía molesta y tampoco entendía por qué había tanto alboroto. Todo ese asunto de las Hadas estaba, según su opinión, un poco sobredimensionado. No tenía ninguna necesidad de un tintineo estúpido ni de un parásito molesto aleteando a su alrededor a cada paso.
Lo que ella realmente quería era crecer lo más rápido posible, dejar ese pueblo aburrido y comenzar magníficas aventuras a través de los otros continentes. Quaint era el último lugar donde ella hubiera elegido vivir, porque nada interesante pasaba allí. Así que, para ella, era una verdadera molestia encontrarse cara a cara con un nuevo Hada Padrino en esa pesada mañana soleada».

Un hada para Rosie,
Agnese Dzervite.