Malagueña.

Malagueña.

«Allá en Juchipila a todos mis parientes y a mí nos decían mecos hijos de ésta, mecos hijos de la otra. Eso dejé de oírlo hasta que ingrese en la cárcel. Y de allí salí bien instruído; pero no se me borra el pasado ni el mundo de humillaje en que viví junto con mis hermanos, mis padres y mis abuelos. Tengo plena seguridad de que si algún día regreso a Juchipila me volverán a llamar meco. Así que necesito un documento probatorio para restregárselos en la cara y acusarlos de difamación si vuelven con sus “jijeces”».

El descubridor.

Juan Rulfo.

Endilgamiento.

Endilgamiento.

«Aquella mañana ella quiso ir al camposanto. Como siempre solía preguntar a Crispín, el no nacido, si estaba de acuerdo, lo hizo: “Crispín, le dijo, ¿te parece bien que vayamos? Te prometo que no lloraré. Sólo no sentaremos un ratito a platicar con tu padre y después volveremos; nos servirá a los dos ¿quieres?” Luego, tratando de adivinar en qué lugar podía tener sus manitas aquel hijo suyo: “Te llevaré de la mano todo el tiempo.” Esto le dijo».

La vida no es muy seria en sus cosas.

Juan Rulfo.