Monneka.

Monneka.

«En mis manos, la muñeca apenas tiene peso. Al recorrerla, la siento más cercana a cojín que a juguete. Tiene las curvas toscas y huele igual que la ropa, las sábanas y los peluches en casa de mis abuelos. Es un honor raro tenerla».

El diente y la muñeca.

Diego Arguedas Ortiz.

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