Vargas.

Vargas.

• MINIFICCIÓN •

La cena.

Guillermo Vargas

La mañana no podía iniciar con el estómago vacío. Degustaban los últimos cartílagos cuando sus cuerpos dejaron de responder y quedaron tiesos. Lo que sobraba del cuerpo se levantó, caminó algunos pasos y se alejó entre una multitud.

Mishima.

Mishima.

«En cuanto a su cuerpo, podía decirse que ya no tenía casi carne. Al bañarse se regocijaba viendo cómo sus huesos salientes estaban precariamente cubiertos por carne marchita. Habiendo su cuerpo alcanzado ese estado, podía avenirse a él como si perteneciera a otra persona».

El sacerdote y su amor.

Yukio Mishima.