Poggi.

Poggi.

«No conteste. Un ladrido ahogado de Set me lo impidió: Medio mango de un plumero le atravesaba la garganta. Pataleaba en un estertor final. Las plumas se sacudían de un modo tan ridículo que, de no haber sido por la tragedia, la escena me hubiera causado risa».

El viejo de la puerta.

Eduardo Poggi.