
«Este es su hijo. Debería asumir la situación de la mejor manera posible. Nos vemos en la obligación de pedirle que se lo lleve a su casa cuanto antes: hoy, por ejemplo».
El curioso caso de Benjamin Button.
F. Scott Fitzgerald.

«Este es su hijo. Debería asumir la situación de la mejor manera posible. Nos vemos en la obligación de pedirle que se lo lleve a su casa cuanto antes: hoy, por ejemplo».
El curioso caso de Benjamin Button.
F. Scott Fitzgerald.

«El primer mandamiento de la sencilla religión que impera en Hades ordena adorar y venerar las riquezas: si John no hubiera sentido ante ellas una radiante humildad, sus padres hubieran vuelto la cara, horrorizados por la blasfemia».
El diamante tan grande como el Ritz.
F. Scott Fitzgerald.

«En una de sus peregrinaciones, la chica salva del tráfico a una criatura abandonada y, en la operación, se rompe un tobillo. Va al hospital y el contrabandista se hace cargo de la niña. Pero la chica descubre que no volverá a bailar. El tobillo no lo resistiría».
Zapatillas de ballet.
F. Scott Fitzgerald.
• MINIFICCIÓN •
—En el estilo y la manera de las disertaciones del honorable Robert Boyle.
Este palo que miras yacer solo, abandonado en una esquina, yo lo he conocido en otro estado más floreciente en el bosque. Estaba lleno de savia, lleno de hojas, lleno de ramas, y ahora en vano hace el afanoso arte que el hombre pretende ganarle a la naturaleza, al amarrar un montón de ramas secas a un tronco desnudo; y se le conoce justo por lo contrario a lo que era, como si fuera un árbol volteado de cabeza, las ramas en la tierra, y la raíz mirando al cielo. Cuando la veo, suspiro y me digo: «¡qué parecida a los humanos es una escoba!».